rapolita escribió: ↑
La idea de un “dólar teórico” siempre depende de qué cantidad de pesos considerás relevante para compararla contra los dólares disponibles.
No existe un único número correcto: hay distintos enfoques, y cada uno refleja un supuesto distinto sobre el comportamiento de la economía y de los ahorristas.
El cálculo más estrecho toma solo la base monetaria tradicional, es decir, billetes y monedas más encajes bancarios. Si dividís ese stock de pesos por una estimación razonable de reservas netas utilizables, el tipo de cambio teórico da más o menos en el nivel en el que el dólar financiero se está moviendo actualmente,
alrededor de 1.400 pesos. Este cálculo implícitamente supone que el resto de los pasivos del sistema no presiona sobre el mercado cambiario: que los bancos renuevan instrumentos, que el Tesoro rola su deuda corta, y que la demanda de dólares se mantiene contenida.
El problema es que ese supuesto es fuerte para un país como Argentina.
Por eso muchos analistas amplían el numerador y no miran solo los pesos “en circulación hoy”, sino también los pesos potenciales, es decir, pasivos que no son dinero estrictamente hablando, pero que pueden transformarse en pesos en poco tiempo. Ahí entran los pasivos remunerados heredados, los depósitos del Tesoro en el Banco Central y, sobre todo, letras y bonos del Tesoro de muy corto plazo que están en manos de bancos y fondos, y que pueden rescatarse o venderse rápidamente.
Cuando incorporás esos instrumentos líquidos o cuasi líquidos, el stock relevante de pesos deja de ser, por ejemplo, 24 billones y pasa a ser algo más cercano a 30 o 32 billones. Si el denominador —las reservas netas efectivamente disponibles— no cambia mucho, el tipo de cambio implícito sube. Con esos números, el dólar de cobertura aparece más cerca de
1.600 pesos, o un poco más, dependiendo de cuánto incluyas y de cuán exigente seas con la definición de reservas.
Este razonamiento no implica que “el dólar debería valer 1.600 hoy”. Lo que dice es algo más sutil: que el nivel actual del dólar es consistente con un escenario de confianza suficiente, donde una parte importante de esos pasivos se renuevan, se licúan lentamente con inflación o encuentran otros destinos financieros sin pasar por el dólar. En cambio, si la confianza se deteriora y esos activos empiezan a buscar salida al mismo tiempo, el equilibrio cambiario se corre rápidamente hacia valores más altos.
Por eso muchos analistas no hablan de un número puntual, sino de bandas o escenarios. Un escenario de calma, con rollovers funcionando, tolera un dólar alrededor de los niveles actuales. Un escenario de estrés, donde los pesos “latentes” intentan dolarizarse, empuja el equilibrio hacia 1.600 o incluso más, sin necesidad de que haya emisión nueva.
En síntesis: tu razonamiento es correcto y está muy alineado con la forma en que piensan muchos economistas financieros. El desacuerdo no está tanto en los números, sino en la probabilidad de que esos pasivos efectivamente se conviertan en demanda de dólares. El tipo de cambio no depende solo de cuántos pesos existen o pueden existir, sino de
cuántos pesos quieren dejar de ser pesos. Ahí está la clave.