Mensajepor quique43 » Jue Jul 22, 2021 11:30 am
continuación (se les pudrió todo, estamos en manos de irreponsables, y porque no criminales).
Londres, para visitar AstraZeneca y tratar de que el laboratorio cumpla con sus compromisos.
El reclamo ante Rusia parece de una enorme ingenuidad. El fondo que financia y comercializa la Sputnik V está, al cabo de una fenomenal campaña de marketing, enfrentando enormes dificultades internacionales. Lo describió con detalle Inés Capdevila en este diario 20 días antes de que Nicolini enviara su mail. El escándalo acaba de estallar en la India: los rusos anunciaron el miércoles que producirían su vacuna junto al instituto Serum, el mayor laboratorio infectológico del planeta; pero un día antes, otro gigante farmacéutico, Dr. Redy, informó en Nueva Delhi que suspendería la distribución de Sputnik V porque sería irresponsable hacerlo cuando no están disponibles las segundas dosis.La Sputnik V es la vacuna más empleada entre argentinos mayores de 60 años, los más expuestos al riesgo
En Rusia conocen bien esta dificultad: cuando los Estados Unidos han vacunado al 48,33% de su población y la Unión Europea al 44,08%, solo el 14,23% de los rusos fueron inmunizados por completo. Apenas 2,6 puntos más que los argentinos. Fernández le pide a Putin algo que Putin no tiene para su propia gente. En la Argentina este problema se agrava por una peculiaridad: la vacuna rusa fue la que se privilegió para inmunizar a los mayores de 70 años, que son los más vulnerables al Covid. Esa franja ahora espera la segunda dosis que no llega.
Además de un juego de poder internacional, cabe imaginar que sobre la crisis sanitaria argentina se esté proyectando una disputa interna. La carta a Braverman fue subida al sistema público de información por el secretario Monsalvo, un ahijado de Ginés González García. Es muy probable que Monsalvo esté obligado a dar ese paso, aun cuando Nicolini tenga derecho a pensar que la divulgación de un mail no es imprescindible. Desde Salud el texto fue a las comisiones especializadas del Congreso. En Diputados fue recibido por el tucumano Pablo Yedlin, un delegado de Juan Manzur, acaso el político más cercano a Hugo Sigman. Yedlin no puso todo el celo necesario para evitar que esa joya literaria que es la nota de Nicolini trascendiera. Más allá de estos detalles, suponer que la divulgación del mail ha sido una jugada del sector antirruso en la guerra interna de las vacunas puede ser una fantasía afiebrada sobre un complot propio de la Rusia de los zares. O de Stalin.
A ese sector pertenecen los amigos de Alberto Fernández. Cristina Kirchner, que se preguntó hace pocos días por qué Manzur se había salvado de un procesamiento que sí afectó a otros funcionarios, está rodeada de dirigentes que simpatizan con los rusos. O tienen antipatías hacia Sigman. O hacia el Reino Unido y, por lo tanto, hacia AstraZeneca. Alicia Castro, por ejemplo, que se preguntó a través de Twitter qué lecciones fueron a tomar Vizzotti y Nicolini a Londres. La iniciativa de adquirir la Sputnik nació de Axel Kicillof. Su ministro de Salud, Daniel Gollán, reveló: “Cuando nos enteramos de que la Sputnik podía ser fabricada por un laboratorio argentino, le pasamos el dato a Figueiras”. Estas convergencias se registran en un contexto que excede lo sanitario: para los hombres de Putin que observan la Argentina, la figura más interesante es Kicillof.
La querella de las vacunas es el barco que se agita en la superficie de un inquieto mar de fondo. El conflicto que envuelve al Frente de Todos ya supera la mera tensión entre Cristina Kirchner y su delegado Alberto Fernández. Alrededor de estas dos figuras se han configurado dos bloques de poder, que expresan intereses distintos y anclajes internacionales contradictorios. Solo contra el telón de fondo de esta disputa se puede entender la resistencia de Fernández a entregar a Santiago Cafiero para que encabece una lista bonaerense. Solo contra ese telón de fondo se comprende la insistencia de Cristina y Máximo Kirchner por capturar la Jefatura de Gabinete e intervenir una gestión que, por rebeldía o por desorientación del Presidente, se les ha escapado de las manos.
La carta completa de Cecilia Nicolini al director adjunto del Fondo Ruso de Inversión Directa