Mensajepor rapolita » Dom Feb 01, 2026 2:27 pm
Tema hermoso y muy jugoso!
Y sí: Argentina es prácticamente un laboratorio vivo de sesgos cognitivos, porque la incertidumbre crónica, la volatilidad económica, la inestabilidad institucional y el “ruido” permanente hacen que nuestro cerebro funcione en modo supervivencia… y en ese modo fallamos siempre del mismo modo.
Como pediste, acá tenés los sesgos cognitivos más característicos en Argentina, explicados con ejemplos locales y una mirada muy aplicada a cómo pensamos, compramos, votamos, invertimos, discutimos y tomamos decisiones.
1. Sesgo de la normalidad (creer que “esta vez no va a pasar”)
Es el más argentino de todos.
Consiste en creer que el futuro será más o menos como el presente, aunque la historia lo desmienta una y otra vez.
Ejemplos típicos:
“No van a volver a poner un cepo nuevo.”
“No van a pesificar depósitos de nuevo.”
“No van a devaluar fuerte porque sería un caos.”
“El dólar a $X es una locura, no puede subir más.”
Este sesgo es peligroso en un país donde los puntos de quiebre son la norma.
2. Heurístico de supervivencia (sesgo del “yo sigo acá”)
Toma decisiones mirando solo las experiencias personales o del círculo cercano y no los datos reales.
Ejemplos:
“Yo viví todas las crisis y siempre salí adelante, así que esta también la pasamos.”
“Conozco gente que hizo plata comprando dólares siempre.”
El problema:
las historias de quienes no sobrevivieron (negocios, carreras, patrimonios) no aparecen en tu muestra mental.
Es exactamente el caso de Taleb: prueba silenciosa.
3. Sesgo de disponibilidad (generalizar a partir de lo último o lo más ruidoso)
Lo más reciente o más escandaloso “suena” más cierto que lo más frecuente.
Ejemplos:
Tras una corrida, todos creen que habrá otra mañana.
Tras una semana de calma, todos creen que “se estabilizó”.
El argentino tiende a reaccionar emocionalmente al evento del día, no a la tendencia.
4. Sesgo del “hot-hand”: creer que el que viene ganando, ganará para siempre
Aplicado a:
políticos que suben en encuestas,
activos que suben (inmuebles, dólar, acciones, cripto),
“gurús” de finanzas que aciertan un pronóstico.
Ejemplo:
“Tal consultora acertó la inflación los últimos 3 meses, seguro sabe lo que va a pasar.”
En Argentina, nadie acierta siempre.
Ni puede hacerlo.
5. Heurístico de causa simple (culpar a una sola cosa)
El cerebro argentino busca explicaciones lineales en un país no lineal.
Ejemplos:
“La inflación es por X” → cuando es multicausal.
“Subió el dólar porque tal noticia.”
“Ganó o perdió tal político por tal motivo puntual.”
Argentina es un sistema caótico → no tiene una sola causa para nada.
Pero nuestra mente la exige igual.
6. Sesgo de confirmación (buscar solo lo que nos conviene emocionalmente)
En Argentina, como la realidad es dolorosa, este sesgo se vuelve más fuerte.
Ejemplos:
El progresista solo ve noticias que validan al progresismo.
El libertario solo consume contenido libertario.
El kirchnerista solo escucha discursos kirchneristas.
El “pro” solo sigue economistas “market friendly”.
Cada tribu crea su ecosistema de validación emocional.
7. Sesgo del presente (ultracortoplacismo crónico)
Debido a:
inflación alta,
volatilidad diaria,
incertidumbre jurídica,
shocks políticos permanentes.
El argentino:
invierte “para mañana”,
ahorra poco,
toma decisiones impulsivas,
compra por ansiedad,
no planifica a 10 años (porque siente que no existe).
8. Sesgo de anclaje (creer que un precio está “caro” o “barato” según lo que valía antes)
Ejemplo universal:
“El dólar a $100 era caro.”
“El dólar a $350 es carísimo.”
“El dólar a $2.000 es imposible.”
Pero… apenas pasan meses, esos indignados compran a ese precio sin pestañear.
El ancla fue reemplazada por una nueva.
La inflación destruye nuestro calibrador mental.
9. Sesgo de ilusión de control (creer que podemos manejar la incertidumbre argentina)
Ejemplos:
“Yo manejo mi economía mejor que el promedio.”
“Cambiando de banco / broker / plazo fijo / billetera me salvo.”
“Tengo un método para ganarle a la inflación.”
En un país no lineal, el verdadero error es creer que tenés control.
10. Sesgo de autoengaño esperanzado (la clásica: “Esta vez es distinto”)
Frase argentina universal:
“Esta vez vamos a crecer de verdad.”
Aplicada a:
candidatos,
planes económicos,
ciclos de precios,
inversiones inmobiliarias,
créditos UVA (ejemplo perfecto),
bonos reestructurados.
Taleb diría:
“Es la ilusión del pavo argentino: cada crisis refuerza la idea de que la próxima no será tan mala… hasta que lo es.”
11. Falacia del jugador (creer que por rachas pasadas cambiará el futuro)
Ejemplo:
“Ya tuvimos 3 devaluaciones, no puede venir otra.”
“Ya subió mucho el dólar, ahora tiene que bajar.”
Pero en un país caótico, el azar no se distribuye como en un casino.
12. Sesgo de grupo (tribalismo extremo)
Producto de:
grietas,
identidades políticas fuertes,
medios segmentados.
En Argentina no hay ideas: hay pertenencias.
La tribu define la interpretación completa de la realidad.
Conclusión práctica
Los sesgos cognitivos en Argentina están magnificados por:
alta incertidumbre estructural,
volatilidad,
trauma histórico compartido,
información ruidosa,
instituciones frágiles.
El argentino vive en un entorno tipo “Taleb”:
Extremistán puro, donde la mente está mal adaptada.
Por eso fallamos siempre en los mismos lugares.
Si querés, puedo armarte:
una tipología del “pensamiento argentino” según sesgos,
un mapa mental,
un cuadro comparativo Argentina vs. otros países,
o una aplicación política/económica: cómo influye en el voto, en las crisis y en los mercados.
¿Querés que avancemos en alguno?