El primer cuidao del hombre/ es defender el pellejo./ Llevate de mi consejo, /fijate bien en lo que hablo:/ el diablo sabe por diablo,/ pero más sabe por viejo./
Y sí, soy viejo. Probablemente ustedes nunca lleguen tan lúcidos como yo, a mi edad, si es que llegan. Y en cuanto a mi nacionalidad...
¡Qué me importan los desaires/ con que me trate la suerte!/ Argentino hasta la muerte,/ he nacido en Buenos Aires./