Frente a este creciente vaciamiento de las cajas, el peronismo transformó el sistema: de capitalización, primero, lo convirtió en uno de reparto. Eliminó la cuenta individual de cada trabajador e ingresó todos los fondos en una caja solidaria, que luego debía distribuir los beneficios en forma equitativa.
El rescate de los títulos públicos puestos en las cajas de previsión por el gobierno peronista (las OPS) puso en números, tiempo después, el vaciamiento. "Durante los ‘70 la desfinanciación previsional se hizo evidente con el rescate de OPS. El Estado pagó menos del 10% de la deuda a menos del 1% de su valor nominal, a la vez que distraía recursos no genuinos para cumplir con aquellos que perciben los beneficios"
Los excedentes generados por el conjunto de las cajas entre 1950 y 1954, del orden del 4% anual del PBI a precios de mercado fueron colocados a extensos plazos en títulos públicos cuyos intereses eran 4, 5 y 8% anual, contra una inflación superior. A su vez, los intereses eran pagados con nuevos títulos, al igual que las contribuciones; el conjunto de las cajas se descapitalizó aceleradamente. Las cajas fueron objeto de una confiscación inflacionaria, al igual que los salarios reales, que benefició a la clase capitalista, cuyas ganancias no dejaban de crecer por encima de la inflación.
Es decir: el peronismo de 1973 fue responsable de monetizar el vaciamiento de los fondos destinados a la jubilación, realizado desde 1952.

