SÁBADO 02 DE DICIEMBRE DE 2017
Hay quienes gustan de descalificar a los liberales que critican el rumbo económico del Gobierno y ridiculizan sus posiciones para que aparezcan como insensibles e insensatas. Y lo que es mucho peor y de mala fe, se ha establecido una suerte de relación casi causal entre ser liberal en la Argentina y al mismo tiempo defender a militares fascistas y asesinos.
Lo que molesta, en realidad, es que se llame la atención y se advierta que el Gobierno está haciendo lo mismo que condujo al fracaso de múltiples programas económicos, en particular el Plan Austral de Alfonsín y la convertibilidad de Menem, esta última sostenida caprichosamente por De la Rúa hasta su explosión. El gradualismo del Gobierno está manteniendo la economía cerrada al comercio, ha convalidado un sector público sobredimensionado, financiado por una presión tributaria asfixiante de la actividad privada y está recurriendo groseramente al endeudamiento externo para financiar un déficit público fenomenal. Con este cóctel no puede sorprender que haya atraso cambiario y la Argentina esté carísima, que el déficit externo aumente cada día, que la actividad privada más competitiva esté asfixiada, que todavía estemos con la inflación que dejó Cristina, sólo para mencionar algunos de los problemas críticos que no han tenido solución.
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