Mensajepor quique43 » Vie May 20, 2016 2:06 pm
Siguiendo con el Artìculo de El litoral.com. Hablando del dèficit fiscal, la gran emisiòn y los gastos sin control del estado Kirchnerista, y la inflaciòn que hoy padecemos. Ademàs de lo que se chorrearon el matrimonio y sus secuaces.
Septiembre 2014
Acumulación
Dejemos de lado el sarcasmo con el que la presidente buscó desacreditar el “índice Congreso” que cada mes presentan legisladores de oposición tomando el promedio de inflación estimado por varias consultoras privadas. Lo que cuenta aquí es que, según Cristina, si los precios aumentaran 100 % por año, en 11 años acumularían un aumento de 1.100 por ciento.
Más que un error matemático, se trata de una fenomenal muestra de incomprensión de la realidad. Cuando los precios aumentan, lo hacen sobre valores sucesivamente mayores, que van empequeñeciendo, hasta hacer irrelevante, el punto de partida. Un bien (o un índice) cuyo valor se duplica cada año, en dos años no aumenta 200, sino 300 %, y en tres años no aumenta 300, sino 700 %, y en cuatro no 400, sino 1.500 por ciento. Y en once, calculó el economista Lucas Llach, la inflación acumulada supera el 102.000 por ciento. Maravillas del “crecimiento exponencial”.
CFK no sólo debería saberlo por su responsabilidad como presidente, sino también por experiencia. Porque, más allá de los métodos, ¿cómo se explica, si no, que una fortuna familiar de $ 2 millones en 2002, antes de que los Kirchner llegaran al poder, hoy probablemente sobrepase los cien millones (Cristina declaró $ 55 millones de fortuna personal en 2013, luego de haber cedido la mitad del patrimonio matrimonial, tras la muerte de Néstor Kirchner, a sus hijos Máximo y Florencia), un aumento superior al 5.000 por ciento.
Haciendo cálculos
Vale la pena, igualmente, seguir con el desafío implícito en la frase presidencial. ¿Qué cosas aumentaron tanto entre 2003 y 2014, como para compararse con el aumento del Salario Mínimo?
La respuesta no es muy difícil: el gasto público.
En mayo de 2003, el último que puede definirse como “la era pre-K” (Néstor asumió el 25 de ese mes, en el 30º aniversario de la asunción del “Tío” Cámpora) ), el gasto primario del sector público nacional (esto es, excluidos los intereses de la deuda y la parte del gasto de las provincias no financiada por transferencias de la Nación) fue de 3.891,3 millones de pesos. En junio de 2014, último para el que la Secretaría de Hacienda suministra cifras oficiales, el monto (siempre excluyendo los intereses de la deuda, que la presidente decidió pagar saqueando los fondos del BCRA y de la Anses) fue de 107.989,4 millones de pesos. Un aumento de 2.675 por ciento respecto de mayo 2003.
Suponiendo, conservadoramente, un aumento de 10 % entre junio y septiembre, la suba acumulada sería ya de 3.000 %. En otras palabras, el gobierno de Cristina gasta hoy, por día, más de lo que el sector público nacional gastaba por mes cuando los Kirchner llegaron al poder. Y con otro empujoncito de 10 %, para enero de 2015 el aumento acumulado del gasto primario superará el 3.250 por ciento, contra el 2.258 % (no 2.389 %, como dijo CFK) del salario mínimo.
Factores
Por ahora, la inflación, aunque alta, no se espiraliza, en buena medida porque, por el cepo cambiario y tasas de interés nominalmente atractivas (aunque inferiores a la inflación) quienes tienen algún margen de ahorro no pueden hacerse fácilmente de dólares y el resto de la población es incapaz de seguir o cuanto menos remisa al consejo presidencial de “consumir, consumir”.
Lo que separa la situación actual de una hiperinflación no es la medida del gasto público ni de la emisión monetaria que, aunque importantes, lo son menos que el factor decisivo: que todavía haya suficientes argentinos dispuestos a tener en su bolsillo o en sus cuentas bancarias pesos que cada día valen menos. Esa levedad, por ahora soportable, que los economistas llaman “demanda de dinero”, separa una situación mala (recesión, alta inflación, desempleo en aumento, erosión salarial, problemas sociales, inseguridad) de otra mucho peor.
Despiértese, presidenta. La inflación está corroyendo no sólo el poder adquisitivo, sino también los cimientos de la economía y la vida cotidiana. Y si usted sigue esmerándose en desligarse de responsabilidad, en denunciar conspiraciones y buscar culpables fuera de su propia gestión, devorará definitivamente también su presidencia.
Un bien (o un índice) cuyo valor se duplica cada año, en dos años no aumenta 200 sino 300 %, y en tres años no aumenta 300 sino 700 %, y en cuatro no 400 sino 1.500 por ciento. Y en once, calculó el economista Lucas Llach, la inflación acumulada supera el 102.000 por ciento.
¿Cómo se explica que una fortuna familiar de $ 2 millones en 2002, antes de que los Kirchner llegaran al poder, hoy probablemente sobrepase los cien millones?