Por Guillermo Laborda.-
Felicitaciones por la operación en Park Avenue y en Riobamba
Por: Guillermo Laborda
En los cuarteles centrales del JP Morgan, en el 270 de Park Avenue en Manhattan, no podían creer la demanda por los bonos argentinos. El equipo económico estaba liderado por Luis Caputo, secretario de Finanzas, junto al subsecretario Santiago Bausili, Eugenio Bruno (asesor legal) y Pablo Quirno (jefe de Gabinete de Finanzas). En un momento de la jornada, Caputo decidió bajar un punto más los rendimientos de los papeles y aun así el interés por posicionarse en papeles argentinos se mantuvo. Fue récord en todo: en monto, cantidad de órdenes y clientes. Hubo compradores de Asia, Australia, aunque la mayor cantidad provino de Estados Unidos y Reino Unido. A las 16 hora de Nueva York, se determinaron todos los precios de corte. En un momento bajó de su despacho el legendario James Dimon, uno de los más respetados en Wall Street, quien desde 2006 preside el JP Morgan. Tampoco podía creer la demanda y rendimiento de la transacción y felicitó a los funcionarios argentinos. Dimon, en 2014, mientras se estaba afeitando, descubrió dolores y malestares que luego médicos le dieron la noticia más terrible: tenía cáncer de garganta. Se recuperó tras dura batalla aunque para darla por ganada, tienen que pasar tres años desde su inicio.
Los nuevos bonos argentinos se operaron en el llamado "mercado gris"ayer con una suba esperable que oscilaba entre el 1% para el lanzado a 3 años de plazo y el 2% para el de 30 años. Caputo comunicó cierre a Prat Gay. Tras la conferencia de prensa en el Ministerio de Hacienda, este último se dirigió al edificio anexo de Diputados sobre Riobamba para festejar la inminente salida del default con el interbloque de Cambiemos. En Nueva York, Caputo y su equipo estaban embarcando en el JFK para retornar al país tras 10 días en el exterior. El viernes se acreditarán los u$s 16.500 millones de bancos que organizaron la emisión (HSBC, JP Morgan, Deutsche y Santander), de los que se girarán hasta u$s 9.300 millones. Será el fin de la era de hielo. La operación cerrada fue destacada en los principales medios del exterior, desde el Wall Street Journal hasta el Financial Times. Es que el país hace cuatro meses tenía vigente el cepo, estaba en default y sin posibilidad de financiarse en el exterior. Ayer consiguió financiamiento a 30 años de plazo, al 7,6% de rendimiento, algo inimaginado, incluso hace un mes.
Es cierto que ayudó el contexto internacional: se recuperó el petróleo y todos los emergentes; Brasil, de la mano del "impeachment" a Dilma. Pero también lo es que la Argentina volvió a ocupar el centro de la escena entre los emergentes; está de moda en inversores sedientos de rendimientos. La negociación con fondos buitre mostró aciertos clave como el cambio de abogados, el de pagarles en dólares y no con bonos (el Gobierno se quedaba así con la utilidad de los mejores rendimientos) y el de iniciar el camino con bonistas italianos y luego ir subiendo en el organigrama de los holdouts. Daniel Pollack, el mediador, pasó de jugar a favor de fondos buitre a hacerlo para la Argentina.
Ahora comienza avance sobre otros dos incumplimientos económicos: la falta de crecimiento (van 4 años) y la alta inflación (desde 2007).
