Hace un tiempo me permití dudar de un posible cambio de postura de este escriba y el tiempo me da la razón. El Mempo ha tomado partido abiertamente y está muy bien que lo mantenga. Por lo menos es coherente.
Lo que no pueden dejarse de lado son algunas posturas que evidencian un claro doble estándar. Por ejemplo, la frase siguiente:
Faltan pocos días para la marcha del 8N, que se anuncia como protesta multitudinaria, pacífica y respetuosa, lo cual es deseable. Al menos, la mayoría de las más de cuarenta páginas y grupos en red convocantes se cuidan de no ser copados por maximalistas violentos y eso está muy bien. Los organizadores tienen todo el derecho a manifestarse y es bueno que lo hagan con cuidado. No de otro modo se fortalece la democracia.
Ese mismo consejo es válido para CFK, porque cuando se dice "vamos por todo"... ¿qué lugar queda para los que no pertenecen al grupo? ¿No hay violencia en ese manifiesto? En otras palabras, es el oficialismo el que parece copado por maximalistas violentos. De lo cual Mempo hace mutis por el foro.
O este otro:
Y si le tiran con eso es porque sus consignas están vacías. Como cuando reclaman libertad de expresión. Mueve a risa; en toda la historia argentina no hubo tanta. Entonces discuten si la Presidenta es soberbia o da conferencias o habla por cadena nacional. O si Moreno es maleducado y Aníbal provocador. Da risa hasta que uno empieza a imaginarse lo que sería este país gobernado por los señores Macri o Moyano. Madre mía.
Entendámonos bien, amigo Mempo: libertad de expresión es poder hablar sin sufrir represalias. Porque siguiendo el mismo criterio, con los militares también había libertad de expresión, pero se corría el riesgo de desaparecer. Ahora represalias de ese tenor no existen, obviamente. Existen otras menos lesivas pero existen y un gobierno democrático no debiera caer en ellas. Eso es garantismo bien entendido y no la suelta de uxoricidas de lo cual el amigo Mempo no habla.