Sureño escribió:Para pensar..."El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda..."
Ojo al piojo que el problema no es Cristina. El problema es la clase política argentina que rechaza todo tipo de control sobre el Ejecutivo. Hoy pretenden que los límites constitucionales constituyen un obstáculo para que Cristina lleve al Pueblo hacia la felicidad. Y como la gente ha pasado por muchas tribulaciones aleccionadoras y disciplinantes (bombas y desaparición de personas en los 70, hiperinflación de los 80, pérdida de trabajo en los 90, crisis financiera del 2001) prefiere seguir resignando libertades y derechos antes de vivir nuevas tribulaciones.
A un fascismo no se le puede oponer otro fascismo. No se debe permitir el adoctrinamiento en las escuelas. Pero poner un 0800 para denunciarlo es igual de peligroso. Ambas actitudes (adoctrinamiento y buchoneo) demuestran que ambos políticos siguen temiendo no poder controlar a la ciudadanía. En todo caso, queda claro que a Macri no le responden ni los directores ni los inspectores de escuelas.
No se confundan. Son los políticos los que están asustados. De otro modo no estarían día y noche elucubrando estrategias para conservar su poder. Poder que, por otra parte, es limitado tal como manda nuestra Constitución. Limitado y con fecha de vencimiento.
Lo que no debemos permitir de ninguna manera es que la Constitución sea modificada para adecuarse al poder de turno. Lo que se busca es la impunidad total. Y no me refiero sólo a CFK. Cualquiera, sobre todo aquellos dotados con las mejores intenciones, si dispone de un poder ilimitado se convierte en déspota.
