Aleajacta escribió:La esperanza del canje nos pone ansiosos porque soñamos que algunos inversores extranjeros se tienten de comprar tasas altas a precios bajos.
En otras palabras, nos haría felices una coincidencia: que muchos tenedores y muchos no tenedores pasen a valuar los bonos que tenemos a mayor precio que al que nosotros los valuamos.
Nuestra astucia no es muy consciente: consiste en que compramos un riesgo alto y lo vendemos a riesgo más bajo, según el mercado.
Pero si vamos a finish, ¿en qué cambia que haya o no canje, desde el punto de vista de tenedores de bonos y no de ciudadanos? Debemos reflexionar a qué precios venderíamos, con la información y las alternativas que tenemos. Y también las implicancias del canje, que son muchas.
Yo estoy de acuerdo con Ale y siempre fue mi estrategia. Aprovecho desarbitrajes evidentes, trato de estar en los títulos más baratos, trato de acumular más nominales y de no haber alternativa mejor en la economía real (cada uno tendrá su TIR en la que vende) sigo invertido y reinvierto y mientras más barato mejor. El canje puede hacer subir los bonos y hay que ver si eso le conviene a cada uno. Si se está caucionado muy probablemente sí, si se está próximo de los precios en los que uno vendería también, en cualquier otro caso mucho no cambia.
Sin embargo el canje tiene consecuencias reales más allá de la suba de bonos, sino que provee información más completa acerca de la estructura de vencimientos de un país. Información bien utilizada puede dar mejores resultados. Además puede tener consecuencias en la oferta de créditos en el sector privado, aunque si es en moneda extranjera puede no ser conveniente para el país a largo plazo.