Hace diez años, lo veía llegar al L.T.C. en un taxi, flaquito, pelo cortito, con su bolsito y perfil muy bajo. Hacía ya tiempo que se venía hablando de él como una gran promesa del tenis, pero nunca pegaba el salto de calidad. No me imaginaba lo que iba a ser este tipo. Ese salto de calidad lo pegó un par de años después, y se hizo grande. Juega por la gloria, la guita ya la tiene. Nunca le dió demasiada importancia al tenis, la tiene clarísima, es su trabajo, y sabe que es bueno en su trabajo. Disfruta de otras cosas, y disfruta más jugar copa Davis que pelear arriba en el ránking.
