Bombita, susceptibilizado por Isidro y la ola de delitos y ante la bronca de la monada, salió a putear contra los jueces diciendo que liberan impunemente delincuentes y que una sociedad en esas condiciones es inviable
Al mismo tiempo, la comparsa suma al Figuretti ibérico, Baltasar Garzón, que por si no tuviera problemas en su país (estuvo liado hace poco con Emilio Botín, del Santander, quién le pagó vacaciones gratis a él y su Secretaria en el Caribe y por lo qeu se armó flor de bolonqui allá con este mediático juez) haciendo lobby por la Yarará Carlotto y su Pyme familiar, en pos del Premio Nóbel de la Paz (como si el sainete en Sudáfrica con Resfrío Boliviano y los jugadores días antes del inicio del mundial no alcanzara....o fue mufa???).
Es el dilema de Néstor. Cuando las papas queman, se derechiza, como en su momento había recibido a Blumberg y tenía una foto de éste en su despacho. Cuando la cosa sale de la tapa de los diarios, le da soga a los/as militantes comprometidos en su intención de arroparse de políticamente correcto.
Bombita es un peronista genético (autoritario, ladri, hereje, audaz) pero con un tic indisimulable: Detesta la iconografía peronista y toda su simbología, sus souvenires, el "pejotismo". Pero no es tan loji porque viéndose apretado, transa con Hoffa el camionero (a quién intimamente desprecia pero necesita como Guardián de la yeca) o los Barones del Conurbano (con quienes también se desprecia recíprocamente). Es un peronista atípico, que prefiere posar de Progre.
El discurso de hoy corrobora las idas y vueltas en sus posturas acorde a las necesidades políticas. Como buen peronista, no tiene escrúpulos en volver sobre sus pasos y lo hará tantas veces como sea necesario.