En el año 1986 mi jefe me dejaba al mediodía, cuando iba a comer, la radio en mi escritorio para que le anotara las cotizaciones que daban cada media hora. Luego grandes charlas sobre las inversiones bursátiles. Un par de años después comencé a comprar y trabajando en el microcentro me paraba en la calle San Martín frente a los televisores todos los mediodías. Con los adelantos de sueldo hacíamos plazo fijo en el Banco Supervielle a 7 días a tasas siderales, pedía fotocopia de los balances en la Bolsa de comercio y los analizaba los fines de semana con una calculadora de mano. La primera Asamblea fue la de Acindar en la que me había vendido previamente y anunciaron una amortización acelerada de la parte de la planta, 3 días seguidos llego al tope de baja con -15, al final termine recomprando con una enorme ganancia, también tengo varias en sentido inverso.
Cuando hoy se tiene todo a mano en internet y disfruto analizar las Empresas, como no hacerlo.