Mensajepor adxrsi » Dom Nov 16, 2014 2:11 pm
"¡Basta de corrupción KK!", "¡Fuera ladrones KK!" y "¡Basta de gobierno KK!" El ingenio popular tiene eso: a veces no es muy ingenioso ni muy popular. Especulemos si a la familia Kirchner la hubieran anotado mal cuando llegó a la aduana como le pasó a tantos: Quirchner. Los argumentos políticos de los caceroleros probablemente serían "¡Vagos, muevan el QQ!", "¡No nos dejemos tocar el QQ!", "¡Tienen el QQ sucio!", etcétera. Es que cuando las ideologías dependen de una letra no es mucho lo que se puede hacer. Algunos llaman "fracacerolazo" al cacerolazo de ayer porque no juntaron más de 4000 personas, pero el fracaso no es el número sino que después de tantos años de juntar bronca no hayan producido más consignas que las que llevan KK.
Un politólogo amigo dice que eso es culpa del rechazo visceral.
"Visceral: KK. ¿Entendés? Esos opositores se quedaron en su etapa anal, son retentivos, no quieren 'hacer'. Es lo mismo que les pasa con la soja: la retienen", me dice.
"Eso es un asco, vos sos politólogo y tendrías que analizar los intereses de clase y las variables culturales en lugar de decir asquerosidades", le digo.
"Puras pavadas, a los opositores viscerales no te sirve analizarlos así. Esto es psicológico. ¿Por qué te pensás que cuando el gobierno se les mete en las cuevas donde guardan los dólares se enojan? La cueva, ¿entendés? Se sienten ultrajados. ¡Se ponen locos! ¡Es la oposición anal!", dice.
Carlos Barragan