Argentina no tiene pleito alguno con Estados Unidos, su disputa es con un consorcio de acreedores privados, tan privado es que algunos de estos acreedores son connacionales, compatriotas, si es que así se los puede llamar en esta instancia.
Que Estados Unidos tome partido a favor de Argentina no cambia en nada la naturaleza del juicio que sigue siendo entre un grupo de acreedores particulares y el Estado Argentino. Estados Unidos es, en realidad, un tercero ajeno a la cuestión, al menos hasta aquí.
No tengo dudas que la excusa ensayada por el FMI, por lo endeble, fue pergeñada de apuro para justificar una contramarcha que tiene otras motivaciones que se pretenden mantener ocultas, seguramente por impúdicas.
Sigo insistiendo, poco importa lo que declamen EUA y FMI, lo que es dable observar en la realidad es una estrategia común entre ambos que, a mi entender, lo único que tiene en cuenta es mantener incólume la integridad y seguridad de la plaza financiera de Nueva York .