No nos comimos 7 como Brasil. Perdimos por la mínima diferencia y con una de los mejores selecciones.
Tuvimos mejores chances: la de Palacio y la del Pipita. Ellos llegaron muy poco y en la última covirtieron.
Ganaron porque nunca dejaron de intentar y estaban un poco mejor físicamente.
A los argentinos nada que reprochar.
Para aprender: todos deberíamos tener al menos uno de los huevos de Mascherano. Qué otro país sería este.

