Publicado: Mar Abr 15, 2008 10:07 pm
Se comenzó a hablar en las últimas semanas de un posible canje de bonos por parte del Gobierno. Se buscaría cambiar bonos con vencimientos próximos por otros más largos para aliviar el pago de servicios de renta y amortización en los próximos años.
¿Se parecería al último canje? En absoluto. El canje de la deuda en default fue virtualmente forzoso.
Se aceptaban las condiciones fijadas por el Estado para los nuevos bonos o se mantenían los antiguos con la idea de obtener un pago mayor por la vía judicial.
El Gobierno ofreció distintos tipos de bonos, en pesos ajustables o en dólares, con o sin quita. Sólo se podía elegir el tipo de bono, con las cláusulas previstas en la emisión. Pero todos tenían, en las condiciones de mercado de ese momento, una TIR o rendimiento similar.
Los bonos sin quita de capital no eran mejores que los que la tenían, porque éstos pagaban intereses mucho más altos, y se terminaría cobrando montos equivalentes.
Canje voluntario Aunque no hay ninguna confirmación por parte del Gobierno de que encarará un canje y menos aún cómo serían las condiciones, éste debe ser de carácter voluntario: entra el que quiere, y el que no mantiene sus viejos bonos. Se debería hacer una licitación en la que el tenedor de bonos propondrá un precio para los títulos que se le ofrezcan a cambio de los que entrega. La mecánica de la licitación sería similar a las que vienen haciendo el Estado y el Banco Central para colocar las nuevas emisiones de bonos.
En principio, el Gobierno plantearía canjear los bonos más cortos. Por ejemplo, los Boden 2012 y 2013 o algunas series de Bocon. Los tenedores de estos bonos, en principio, no tienen nada que temer: no serán obligados a tomar nada que no les parezca tan bueno como lo que tienen o incluso mejor. Por ejemplo, a quien no tiene apuro por cobrar podría convenirle un título más largo que le dé un rendimiento más alto. Al ser el canje voluntario, se supone que los dos lados de la operación deben salir ganando. El inversor, un título que le parece mejor y el Gobierno más tiempo para pagarlos.
¿Se parecería al último canje? En absoluto. El canje de la deuda en default fue virtualmente forzoso.
Se aceptaban las condiciones fijadas por el Estado para los nuevos bonos o se mantenían los antiguos con la idea de obtener un pago mayor por la vía judicial.
El Gobierno ofreció distintos tipos de bonos, en pesos ajustables o en dólares, con o sin quita. Sólo se podía elegir el tipo de bono, con las cláusulas previstas en la emisión. Pero todos tenían, en las condiciones de mercado de ese momento, una TIR o rendimiento similar.
Los bonos sin quita de capital no eran mejores que los que la tenían, porque éstos pagaban intereses mucho más altos, y se terminaría cobrando montos equivalentes.
Canje voluntario Aunque no hay ninguna confirmación por parte del Gobierno de que encarará un canje y menos aún cómo serían las condiciones, éste debe ser de carácter voluntario: entra el que quiere, y el que no mantiene sus viejos bonos. Se debería hacer una licitación en la que el tenedor de bonos propondrá un precio para los títulos que se le ofrezcan a cambio de los que entrega. La mecánica de la licitación sería similar a las que vienen haciendo el Estado y el Banco Central para colocar las nuevas emisiones de bonos.
En principio, el Gobierno plantearía canjear los bonos más cortos. Por ejemplo, los Boden 2012 y 2013 o algunas series de Bocon. Los tenedores de estos bonos, en principio, no tienen nada que temer: no serán obligados a tomar nada que no les parezca tan bueno como lo que tienen o incluso mejor. Por ejemplo, a quien no tiene apuro por cobrar podría convenirle un título más largo que le dé un rendimiento más alto. Al ser el canje voluntario, se supone que los dos lados de la operación deben salir ganando. El inversor, un título que le parece mejor y el Gobierno más tiempo para pagarlos.