Mensajepor mazzamauro » Mar Mar 31, 2009 8:41 am
de luciano laspina en el cronista de 2007:
Las manipulaciones de las estadísticas oficiales se sabe dónde comenzaron pero no dónde terminarán. Los cambios metodológicos que se introdujeron a la medición del IPC fueron el inicio de una cadena de distorsiones estadísticas que terminará afectando, en principio, las mediciones de pobreza e indigencia y hasta los resultados de las cuentas nacionales. Algunos han comenzado a hablar de "cuentos nacionales" para referirse a los datos de producto, precios implícitos e inversión que surgirán de la utilización del IPC como insumo para los cómputos que realiza el área de Cuentas Nacionales.
El ejemplo de las estadísticas de pobreza es quizás el más grave y elocuente para graficar los inconvenientes que se generarán para evaluar los resultados de la política económica. Pero hay otros que ya comienzan a conocerse.
Veamos por caso el aporte al crecimiento que registran las cuentas nacionales en el sector de intermediación financiera (bancos y seguros). En el primer trimestre, el sector tuvo un crecimiento nominal del 30,7%. Cuando se observa la variación real, el crecimiento fue de 20.9%. Es que el método de cómputo del producto real de este sector utiliza las variaciones de depósitos, créditos y primas de seguros deflactadas por el IPC, para traducirlos a valores constantes. Esto explica la proximidad del 9,8% en la brecha entre el producto nominal y el producto a precios constantes del sector. Dato idéntico al IPC oficial de 9.8% de 2006 y similar al 9.5% de inflación promedio del primer trimestre.
Con una participación de 4.3% en el PIB y un crecimiento de 20,9%, el sector aportó casi un punto porcentual (0.9 punto porcentual) al crecimiento interanual de 8% del primer trimestre. Si el IPC oficial hubiese reflejado algo más parecido a lo que indican los múltiples índices de precios oficiales no alcanzados (por el momento) por los "cambios metodológicos" introducidos al IPC, la inflación habría rondado el 12% interanual en el primer trimestre. Esto habría restado sólo una décima al crecimiento del PIB. Pero, ¿qué pasará cuando los cómputos se realicen sobre fin de este año?
Para entonces, la brecha entre el IPC oficial y la "inflación real" podría rondar una cifra superior a los 7 puntos porcentuales. En ese caso, la brecha estadística -si se me permite el eufemismo- explicaría 0.3 punto porcentual de mayor crecimiento. Aunque pueda parecer un dato menor, esta distorsión sería suficiente para compensar el 60% de la reducción del aporte al crecimiento del sector industrial en 2007.
Los tenedores de bonos atados al crecimiento estarán celebrando que, esta vez, las estadísticas oficiales parecen favorecerlos. Pero deberían saber que lo que se les otorga por un lado, se les quitará por otro. El bono atado al crecimiento no sólo depende de lo que ocurra con el producto a precios constantes sino también del producto a precios corrientes. Y allí también el IPC se mete por la ventana.
A diferencia de lo que ocurre con "intermediación financiera", que resulta un caso especial, para el cálculo del producto nominal la Dirección de Cuentas Nacionales utiliza las estimaciones del producto a valores constantes (producto real) para luego aplicarles los correspondientes índices de precios sectoriales y llegar al producto a precios corrientes (el producto nominal). El método de cálculo del producto nominal por "la corriente de bienes" utiliza los sub-rubros del IPC para imputar precios a los bienes y servicios que se concentran en los tramos finales de la cadena productiva. Comercio, restaurantes y turismo son los ejemplos más claros.
La utilización del IPC es una fuente de subestimación del producto a precios corrientes. Aunque es complejo de estimar para quienes no tenemos acceso a las interminables bases de datos del INDEC, se estima que la participación ponderada del IPC en los precios implícitos del producto (esto es, la inflación del total de lo producido por la economía, a diferencia del IPC que mide los precios de una canasta de consumo representativa) ronda el 25%. Un cálculo sencillo indica que, si el IPC "real" fuese de 15% y el "oficial" de 8%, la variación anual de los precios implícitos estaría subestimada en 1.8 puntos porcentuales.
Súmese estos 1.8 puntos porcentuales al 12% anual que registraron en el primer trimestre y los precios implícitos deberían ubicarse cerca del 14%. Cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia.
¿A dónde nos lleva toda esta contabilidad? A que será cada día más complejo y confuso analizar e interpretar la realidad económica sin una urgente y drástica reconstrucción de las metodologías y de la credibilidad del INDEC y de sus funcionarios de carrera.