apolo1102 escribió:Alejandro, los ratios que miras vos para mi carecen de importancia, considero mas apropiado calcular el VA de los cupones en diferentes escenarios posibles.
Evaluaste revisar tu metodologia de analisis ?
Cristian, siempre me pareció que lo que te parecía importante son tus cálculos de PBI futuros, de los que obtenés pagos anuales que descontás a una misma tasa.
Ese es un método insuficiente. Desde lo teórico, por carecer de modelo para asignar valores de PBI, de modelo de riesgo de default y de modelo de tasas futuras. Desde lo práctico, porque el valor así hallado no ha coincidido con el precio del mercado (no le coincidió ni al HSBC).
Así que sí, hago mucho análisis porque sé que no he dado con un modelo cuyo error sea bajo para los cupones.
Por otra parte, me llama la atención que juzgues sin importancia dos cosas básicas:
* que cada vez son menos los institucionales que tienen cupones.
* que siendo el valor actual nada más que el facial a diferentes duraciones, creas que el valor actual / precio es importante, pero que facial / precio no lo sea. Eso no tiene sentido: el facial lo conocés, lo que no conocés es la duración de ese facial.
Por último, tus pronósticos de PBI te llevan a la conclusión de que el mercado subestima la TIR y la duración del cupón. Pero como TIR y duración se mueven en sentido inverso (cuando uno tiene mayor valor, el otro tiene menor valor) no puede ser que el mercado subestime ambos.
La explicación popular en este tópic para saltear esa paradoja es que el mercado no confía en casi nada: ni en el futuro fiscal ni en el económico de la Argentina ni tal vez en el futuro jurídico del cupón. Y que esa desconfianza estaría en la tasa de descuento, pero no en la duración.
Así la diferencia de precio sería puro riesgo -no modelizado, no medido no calculado- de cuya disminución futura se querría obtener ganancia. Claro que puede pasar, pero el modelo de los flujos futuros no puede preverlo mientras la diferencia entre el precio y el valor actual hallado se mantenga equivalente a la diferencia entre el supuesto error del mercado y la supuesta sabiduría propia.