En el escenario, la Presidenta volvió a reprender a los hombres de negocios que, dijo, piden más mercado y menos Estado. Les mostró un ranking de ganancias de empresas confeccionado por la Comisión Nacional de Valores (CNV), concluyó en que todas habían ganado plata gracias a esa lista no ajustada por inflación y, enigmática, agregó: "La única que da negativa es Solvay Indupa; todos ustedes lo saben, los empresarios: hubo una OPA, una oferta hostil, que puso a Solvay Indupa en una situación especial".
La aclaración dejó volar la imaginación de unos cuantos. ¿Era un mensaje a Odebrecht, la constructora brasileña que, a través de su filial Braskem, hizo esa oferta por Solvay? La operación debe ser aprobada por la CNV, organismo que conduce Cristian Alexis Girard, pero que supervisa la jefa del Estado.
Fue, por lo pronto, la admisión pública de una idea arraigada en el kirchnerismo: los problemas obedecen más a las fallas de los privados que a las equivocaciones del Gobierno. Ese modelo de economía tutelar, que trata a las empresas como meras concesionarias y tiene sobrados adherentes incluso dentro del establishment, es todavía un asunto que ningún candidato se atreve a discutir.
Nota de la Nacion de hoy.