Como están de moda las pruebas de stress, se me ocurrió hacer una evaluación de los cupones en un futuro escenario digamos adverso.
No hablo del 2028, sino de los próximos 5 años solamente.
Asumí que los próximos 18 meses pasarán sin sobresaltos, como lo pronostican muchos economistas.
También que en 2012 la nueva gestión inicia con un plan de ajuste severo que impacta en la actividad a tal punto de que el crecimiento es 0 (cero).
Luego le siguen 3 años algo mejores, con crecimiento entre el 2-3%, nada del otro mundo pero lo suficiente para que la inflación y el TC converjan poco a poco a un dígito.
Desde luego, no se generarían servicios por todos esos años.
Aún con este panorama el PBI estaría por arriba del PBI mínimo requerido: con alcanzar el crecimiento requerido (3%) se dispararían un nuevo pago cada año.
Como a fines del 2016 los cupones tendrían facial remanente, los valorizé asumiendo que para ese entonces cotizarían a la misma relación precio/facial que ahora, en torno al 23%.
Las TIRs resultantes me eximen de mayores comentarios.
