
En abril de 1975, el Consejo Nacional del Partido Justicialista expulsó de sus filas al dirigente Héctor J. Cámpora, por considerarlo responsable de "inconducta partidaria".
"No son buenos ni malos: son incorregibles", dijo alguna vez Jorge Luis Borges al referirse a los peronistas, quienes supieron sacarlo de su cargo de director de la Biblioteca Nacional para designarlo inspector de aves del Mercado de Abasto. Una suerte parecida soportó Cámpora en 1975, a sus 66 años de edad y a poco menos de dos años de haber renunciado a la Presidencia de la Nación, para dar lugar a la postulación de Juan Domingo Perón para la que sería su tercera presidencia.
Cámpora, popularmente conocido como El Tío, fue delegado personal de Perón a partir de 1971 y luego candidato justicialista a la presidencia en 1973, comicios que ganó de manera holgada. La consigna "Cámpora al gobierno, Perón al poder" acompañó sus escasos dos meses de gestión, tras lo cual renunció y fue reemplazado por Raúl Lastiri, quien llamó a nuevas elecciones.
Con respecto a su posterior expulsión del partido, el Consejo mencionó su negativa a expresar públicamente su repudio "a la subversión que afecta la paz de la Nación" y el no acatamiento a la autoridad de María Estela Martínez (Isabelita), "heredera política, legal y espiritual de Perón". Esta postura, agregaron, era no asumir la responsabilidad para enfrentar el año 2000 "unidos o dominados".
Cámpora se asiló un año después, al ser derrocada Isabelita, en la embajada de México, país donde fijó residencia en 1979. Allí lo sorprendió la muerte, el 18 de diciembre de 1980.
NO SON PERONSTAS !!!!