Pero, ¿cuáles son los principales factores que impulsaron el alza del sector?
En primer lugar, el claro retraso que tenían
(y tienen (comentario mio)) las cotizaciones. La opinión en ese sentido era generalizada, pero los papeles no despegaban, pese a las fuertes ganancias acumuladas en 2011 y 2012 (el año pasado el sistema financiero arrojó utilidades por $ 20.000 millones, una cifra récord). Esta baja cotización también se traducía en un reducido nivel de precio sobre utilidad (o Price Earnings), muy por debajo de otros bancos de la región que cotizan.
La liquidez en pesos que surgió por la venta de inversores de Bonar VII fue a parar en buena medida a las acciones bancarias. Pero como al mismo tiempo subieron los bonos, que son el principal activo que las entidades tienen en sus carteras, el efecto se multiplicó.
Otro aspecto para tener en cuenta es la expectativa de que retorne el pago de dividendos. El Banco Central impuso nuevos requisitos de capital en 2012, los cuales impidieron que se pagaran utilidades entre los accionistas. Pero algunos bancos estarían en condiciones de empezar a pagar cuando se conozcan los balances anuales, lo cual recién se sabrá a fines de 2013. De todas formas, resta aún conocer cuál será la respuesta de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont, que es la que tiene la última palabra sobre este tema.
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