El acuerdo alcanzado entre los líderes de los partidos Republicano y Demócrata en el Congreso de Estados Unidos, consiste en que el techo de la deuda del gobierno será elevado en US$ 2,4 billones hasta después de las elecciones del próximo año y plantea una reducción del gasto público en un monto similar durante los próximos diez años, quedando a cargo de un comité bipartidario establecer estos recortes.
El acuerdo incluye recortes de gastos por adelantado por un monto de US$ 1 billón y se crea un comité especial del Congreso que debe recomendar otras reducciones adicionales del gasto, con plazo máximo hasta el Día de Acción de Gracias (fin de Noviembre). Si luego el Congreso no aprueba los recortes sugeridos, en forma automática entrarán en vigencia una serie de cortes pre-acordados, incluyendo gastos de Defensa y Medicare.
Esto fue anunciado oficialmente por el presidente Barack Obama, quien señaló que no es su acuerdo preferido pero que lo promulgará luego de ser aprobado por ambas cámaras del Congreso estadounidense. Se espera que el parlamento así lo haga este mismo lunes en sesiones especiales.
El único inconveniente, pero no grave, es que varios representantes demócratas y republicanos mantienen su oposición a varios aspectos. Los congresistas republicanos del movimiento Tea Party, reclaman que los recortes les parecen insuficientes; y muchos demócratas están indignados porque el plan no contempla aumento de impuestos. Igual se confía en que se reunirá el número suficiente de votos para aprobarlo.
Darío de Junín