Phantom escribió:Una lectura interesante respecto de los Planes de Estímulo, el Keynesianismo, etc.
Por primera vez no coincido. Este Fooled by Stimulus, que quiere criticar al keynesianismo me parece pobre. Los autores serán más listos que yo, pero repiten una letanía que es algo así: “Está probado que el gasto público, utilizado como estímulo económico, es algo malo. Porque ese gasto, aunque genere mayor actividad económica, genera una deuda mayor que la mayor recaudación por esa mayor actividad.”
Y así pretenden haber demolido lo que llaman keynesianismo. Pero Keynes dijo casi lo mismo. Yo creo que no lo leyeron.
Keynes sabía que la deuda generada por un estímulo era mayor que el beneficio inmediato vía recaudación. Pero de ahí no deducía que por eso debía evitarse el gasto público durante las recesiones.
De entrada el problema es otro: la comparación que hacía Keynes no era “costo actual del gasto versus costo futuro de ese gasto” (claro que el gasto público no se recupera: ¡por eso es gasto!). En cambio, su comparación era “costo de gastar versus costo de no gastar”.
¿Cuál es el costo de no gastar? Que no haya actividad económica: menos consumo, menos inversión, menos producción, menos recaudación, todo un círculo vicioso.
¿Y durante cuánto tiempo pasaría esto? Es obvio que nadie puede saberlo. Cansado de que le dijeran “pero, don Keynes, a la larga todo se soluciona solo (o lo soluciona el mercado)”, Keynes dijo, como es sabido, que a la larga todos estaremos muertos. (Keynes no tuvo hijos; me extraña que sus detractores no hayan popularizado este hecho para desmerecer esta célebre vaguedad suya acusándolo de egoísta).
Para creer que hacer una cosa será mejor que no hacerla -en este caso gasto público- hace falta tener alguna teoría. (El que piense “¿qué hubiera pasado si...?”, enseguida se dará cuenta que no puede saber las consecuencias de lo que no pasó: cualquier medición de lo imaginado será en números imaginarios; de ahí la importancia de teorizar).
Y Keynes tenía varias teorías, además era persuasivo. En cambio, los autores de este Fooled by Stimulus creo que tienen más bien una ideología: que un mayor gasto público siempre es algo malo (si ni siquiera sirve aumentar el gasto público cuando disminuye el gasto privado ¿cuándo podría ser útil aumentarlo?). Pero la mayoría de los economistas están a favor del gasto público si puede suspenderse cuando se quiera.
Vale la pena recordar que los ejemplos más conocidos de Keynes de gasto público –esos que son del tipo “miren hasta lo que digo”- tienen en común que TERMINAN: son construcciones de pirámides, guerras, cavar pozos y cosas así.
Y es un lugar que el gasto en construcción (o en las guerras) se desparrama por toda la economía: muchos insumos diferentes, transporte, energía, etcétera.
Pero en USA, como en cualquier país rico, la mayoría de la población le huye a la pala o el fusil. Y no es tan fácil gastar dinero
por única vez en salarios de quienes aspiran a oficinistas y que ese gasto sirva o parezca que sirva para algo.
Además, el gasto en un oficinista es principalmente su salario y por lo tanto termina en bienes de consumo (de esos que fabrican los chinos).