En el caso de Banco Macro, la apuesta está vinculada a una eventual recuperación del crédito y del sistema financiero argentino en un contexto de desaceleración inflacionaria y normalización macroeconómica.
Por el lado de Central Puerto, el interés pasa por el sector energético y la necesidad de ampliar infraestructura eléctrica frente al crecimiento esperado de la demanda industrial y tecnológica.
