Un dato a considerar es que al ser controlada por el Estado, la cotización de YPF está muy sujeta a la calificación de la Argentina y a las circunstancias de la política y la economía locales. Esto implica un descuento sobre el valor de la petrolera que recién ahora podrá empezar a medirse con más precisión.
Desde el punto de vista de las reservas, la producción y las perspectivas de ganancias, YPF no podría valer hoy menos de u$s 15.000 millones. Juegan a favor de esta cifra tres elementos: la decisión del Gobierno de sostener los ingresos en términos de dólar de la compañía, luego de la devaluación de enero; la incorporación de las reservas y la producción de gas y petróleo de Apache, que compensan la caída que se haya producido en los últimos años, y las nuevas perspectivas que se tienen sobre Vaca Muerta, que recién empezaban a impactar en la cotización cuando YPF fue expropiada.
Como contracara, a la incertidumbre que puede generar el rol del Estado en la empresa se suma que Repsol se quedó con un paquete del 12% de las acciones de YPF que, según se presume, intentará vender lo más rápido posible.