Mensajepor Aleajacta » Sab Jun 11, 2011 8:51 pm
Creo que, con el correr de estas semanas, la indefinición de CFK de encabezar o no el Partido del Estado ha mutado en más intriga que en más ansiedad. Si se acentuara esa imagen de volatilidad del humor público, ganaría más adeptos en el oficialismo la decisión de estimular, aún más, la actividad económica pre electoral a través del consumo.
A primera vista, esto debería derivar en un mayor precio de las UVPs. A segunda vista, un 1% de mayor PBI este año será necesariamente un 1 y pico% menos de actividad más adelante. (Esto es obvio, excepto para quienes crean que de verdad existe un modelo de crecimiento mágico argentino que el establishment no oficialista no quiere reconocer como otra cosa que populismo afortunado post-debacle).
Y como los precios actuales de las UVPs tienen más que incorporados dos próximos pagos posibles, podría darse la paradoja de que la actividad crezca y el precio del cupón no lo haga, por disminuir la probabilidad de pagos subsiguientes, en un mundo cuya actividad desacelera.
Este panorama no positivo no cambia lo que sí es positivo: la falta de buenas alternativas de inversión y que el crecimiento industrial de asiáticos hambrientos es una tendencia secular. Pero si estas se pusieran en duda, por baja de precios de alternativas de inversión o por menor precio de commodities, el precio justo del cupón también se pondría en duda.