Mensajepor rapolita » Lun Sep 01, 2025 12:48 am
En un entorno donde el voto se vuelve más emocional que reflexivo, y donde la información no circula con la profundidad ni el incentivo necesario para ser procesada, las encuestas dejan de ser predicciones y se convierten en aproximaciones de estados de ánimo. Y en ese terreno, cualquier resultado es plausible.
Lo grave, no es solo la emocionalidad del voto, sino la renuncia colectiva a la deliberación. Cuando el electorado deja de exigir coherencia, los partidos pueden ofrecer candidaturas testimoniales sin pagar costos reputacionales. Y eso, en términos institucionales, erosiona la calidad democrática.